La lectura de la noche como el último acurrucarse
A medida que el sol se pone y el día tiene lugar por la noche, hay un momento especial que todos amamos: leer antes de dormir, por ser un momento acogedor cuando los padres y los niños se unen para compartir más que historias.
La lectura nocturna no es solo el acto de leer un libro; Es un momento de compartir capaz de transformar historias a través del afecto. Y es en el silencio de la noche y en el calor de este abrazo que los pequeños se abren y confían en nosotros sus mayores sueños y miedos.
Además de ser un momento de amor y unión, es importante que la lectura nocturna se convierta en rutina. Este momento no solo nos relaja y nos mece, sino que también fomenta el hábito de leer en los niños desde los primeros días. La lectura de la noche crea expectativas en el niño, no solo de lo que se va a leer, sino también del momento del afecto mismo, que vivirá para siempre en la mente de estos pequeños lectores.
En palabras de Maurice Sendak: "Si hay algún consejo que pueda darte es este: si buscas una forma de acercarte a tus hijos, no hay nada mejor que tomar un libro y leerlo con ellos".
Estos momentos de lectura familiar son pequeñas semillas que alimentan la imaginación de los niños, transportándolos a mundos mágicos llenos de aventuras. La próxima vez que el pequeño lector te pida la misma historia por milésima vez antes de irte a dormir, no dudes en hacerlo. A medida que repites una y otra vez, estás creando recuerdos.
feliz lectura,
Beatriz